En aquel balcón sentí pasos. y luego sentí como un cordón metálico me cerraba el aire y lo único que hice fue patear, allí vi su rostro... era una mujer
quite de mi cuello el cordón que me hizo una pequeña quemadura en el lado derecho de mi cuello.
La golpee con mi puño en la cara y ella también se defendió... ¿nos han descubierto? y en aquel forcejeo, ella cayó desde el balcón... ¡Maldición, las cosas no debían salir de este modo!, era ella o yo... y definitivamente Hannover no sería mi lecho de muerte.
Entre al departamento temblando por completo ya que jamás había matado a nadie... quería volver a casa y lidiar con demonios menores por decirlo de algún modo.
Al cabo de un rato llegó Vlad...
- ¿tienes algo que ver con la muerta de la entrada del hostal?
Yo solo guardé silencio y tragué saliva, vi la mirada de Vlad inquisitiva penetrándome, no podía mentir, mi miedo me delataba
- si, lo siento, íbamos a ser descubiertos era ella o yo
Vlad se acercó a mi de manera feroz
- ¡gané la confianza de Otto Schnidder y tu cometes un acto imprudente!
- ¡ya te dije que lo hice para salvarme! ¿o crees acaso que hallar a "tu esposa" muerta sería menos sospechoso?
Vlad respiró hondo y bajó los brazos, encendió un cigarrillo y me dijo
- tienes razón pequeña... pudo haber sido peor. Y se acercó a mi, me quede quieta aunque temblaba por completo - ¿que es eso en tu cuello?
- me iba a ahorcar con un cordón metálico. Como una cuerda de bajo... está en el balcón. Vlad tocó mi cuello delicadamente y yo me estremecí - ve a buscarlo, es evidencia... ¿supongo que se lo mandarás a Kruspe?
- ¡por supuesto, es primordial para que no te den de baja en esta misión!
tomé aire y me desplomé en el sofá... me siento una bestia... y a la vez me siento tan estúpida al haber dejado que las cosas sucedieran así... pero no fue toda mi culpa...
Al día siguiente llegó la policía, afortunadamente no hubieron testigos cuando la mujer cayó, pero por deducción decidieron interrogar a todos los de este ala del hostal
- Guten morgen, soy el teniente Domke, vengo a hacerles un par de preguntas.
- como no, adelante. Dijo Vlad con toda naturalidad
yo estaba en el baño poniéndome la peluca y una pañoleta en el cuello
- ¿quien es amor? grité
- un oficial, para preguntarnos por lo de la mujer...
el oficial aclaró su garganta y añadió - Bien ustedes son el matrimonio Klinsmann... ¿verdad?
- si señor
- ¿donde se hallaba anoche entre las 21 y las 0 hrs?
- estaba en el pueblo con el señor Schnidder bebiendo cervezas
- ¿y su mujer?
Y yo salí del baño con una leve sonrisa afable
- yo me encontraba aquí, señor
- ¿no oyó nada inusual?
- no, porque estaba dormida
- ¿como el estruendo no la despertó?
- ¿estruendo, que quiere decir? dijo Vlad serio
- que sus vecinos escucharon ruidos y seguido un estruendo se presume en uno de los balcones de esta ala
- como le dije estaba dormida y fuertemente medicada
- ¿a si?
- tomo Abinol y no se del mundo hasta el día siguiente
- puedo dar fe de ello. Dijo Vlad
- ¿les parece si voy al balcón?
- como no. Dijo Vlad
Previamente quitamos toda evidencia con un kit que traía Vlad, en realidad solo fue el cordón y algo de sangre que limpiamos bien y ni el luminol detectaba, al no tener el equipo forense, Domke debió creer en nuestra palabra.
- muy bien señor y señora Klinsmann que tengan un buen día, me retiro.
quedamos unos instantes en silencio y nos miramos
- la sacaste bastante barata, muchacha
- lo se, espero que las cosas entre Schnidder y tu no se tornen difíciles...
- lo dudo preciosa
- ¿porque dices eso?
- espera... y verás
Y a los tres minutos llamo a la alcoba el mismísimo Otto para hablar con Vlad. A decir verdad su encanto no iba a impedir que Vlad mellara en el robusto hombre...
Averiguamos por fuentes de la corporación la mujer que maté era una italiana llamada Marietta Tavianni, una agente de un equipo de espionaje de ultra derecha, pero el informe oficial decía que se trataba de una ladrona común que cayo al intentar entrar por el balcón de un edificio
- menos mal que era espía y no un civil. dije algo aliviada
Vlad me miró divertido - ciertamente... pero intenta ser más cautelosa para la próxima, no podemos dar más tropiezos
- ¿ y tu, hasta cuando me vas a regañar?
- bien...
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario