- verás Helena, es a prueba de tontos, tu solo siéntate y verifica que nada explote...
- Que imbécil Vlad...
- Linda, tranquila, ya te tocará más diversión... Y me besa la frente
En el lobby del hostal estaba el Sr Schnidder esperando a Vlad...
- ¡Klinsmann, te estaba esperando!
- disculpe la tardanza Sr Schnidder...
- nein junge, dime Otto
Vlad solo sonrió. Entonces llegó la señora Schnidder y se dirigió a su marido
- Mein Liebling, ¿va a salir?
- Iremos al bar de Maurice a beber cervezas con el muchacho
Su mujer lo miro de soslayo y luego le dio una mirada escrutadora a Vlad...
- Max Klinsmann meine dame. Le dijo tomándole la mano de manera cordial pero decorosa
La señora Schnidder sonrió levemente dejando entre ver que era una mujer tímida, ante los encantos de un joven tan cautivador.
Se fueron al Bar, era un lugar bastante agitado, música, risa, fútbol y por sobre todo mucha cerveza. decidieron sentarse en una mesa apartada para poder charlar en paz, una mesera regordeta les tomó la orden.
- Sabes muchacho, yo no suelo salir por cervezas con los inquilinos del hostal...
- es un verdadero honor Otto
Por otro lado estaba yo, en el hostal aburrida como ostra viendo la señal de Vlad, mientras se enviaba en directo a Kruspe, así que decidí ir por un cigarrillo entonces mire la luna de Hannover... tan grande y creciente, parecía estar mirándome, no es la misma luna que en Stygmata City, como si se tratase de un cristal con muchas aristas pero sin perder su belleza y fulgor... aun así continuaba sintiendo la sensación de la noche anterior... algo en mi patria no andaba bien...
Ya entradas las pintas de cerveza Otto le dice a Vlad:
- ¿sabes algo Max?, eres el primer extranjero que siento amigo
- nos venimos recién conociendo
- Ich weiß, Ich weiß mein sohn, pero hay algo en tí que me recuerda a mi mismo a tu edad, recien empezando proyectos, eres ambicioso chico.
- Muchas gracias...
- ¿hasta cuando reservaron?
- hasta el 1 de mayo... ¿porque?
- veo que se quedan al Walpurgisnacht...
Vlad solo sonrió, dejando entre ver sus brillantes dientes blancos, una sonrisa brillante como el filo de un cuchillo, prístina como la sonrisa de aquel lobo embaucador...
viernes, 23 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
Capítulo 6.- Lobo con piel de oveja
bajamos a desayunar, y nos aborda el señor Schnidder y toma a Vlad por el hombro
- ¡Guten morguen! veo que han pasado una buena noche...
- Así es - añadió Vlad - hemos venido en buena época al parecer...
- Si, estamos prontos a la llegada de visitantes de todos lados, Hannover tiene una buena primavera.
Yo mire a Vlad de reojo y el Sr Schnidder me sonrió
seguimos caminando hasta el comedor y vimos una fotografía en el bar de la familia Schnidder completa,
el Sr y la Sra Schnidder y un chico de unos 24 años, me llamó la atención pero no emití comentario alguno, decidí esperar a lo que dijera Vlad.
- Hoy debemos recorrer el lugar de esquina a esquina, así que no te separes de mi lado, ¿entendido?
Asentí, mal que mal por muy lacra que fuese Vlad Bathory era mi compañero y el deber esta en mi corazón...
El semblante de Vlad hoy era otro completamente diferente... ya no era el idiota lascivo que conocí en la plaza de Saint Lenore, denotaba seriedad y una frialdad en sus ojos que me perturbaba...
Fuimos a recorrer después del desayuno las cavas y la piscina, todo aparentemente normal. Podíamos andar por allí sin problemas y de pronto Vlad descubrió cerca de las viñas unos silos tapiados y cubiertos por géneros oscuros...
- ¡Que porquería!... según Kruspe deberíamos descubrir algo a estas alturas...
- y lo hacemos preciosa... dijo Vlad acercándose entre las lonas
De pronto aparece de nuevo el Sr Schnidder en un carrito de mini golf y se acerca a Vlad con una sonrisa en su rostro porcino.
- ¡Mein lieber Herr Klinsmann! ¿que hacen por estos lados, vamos a iniciar la cata, quieren acompañarme?
- ¡Natürlich herr! - Añadí mirando a Vlad
- desde luego dijo Vlad sentándose junto al Sr Schnidder dejándome atrás
Efectivamente empezaron a charlar en un alemán muy fluido dejándome exenta de toda acotación... (¡odio sentirme ignorante!) después fuimos a la cata de vinos allí se sentaron solos en una mesa y yo quede entre un somalí y un croata borracho... después de un rato prudente decidí volver a la habitación y ya comenzaba a caer la noche, fresca y plateada la luna de Hannover es melancólica pero con el fulgor que solo los poetas románticos supieron apreciar... y sonó mi teléfono .. era Nathan. En Hannover eran las 7.30 Pm y en Stygmata eran las 10.30 me contaba que saldrían con Nienor y los amigos de Edward a un antro nuevo...
yo sentí una sensación rara en mi interior... no sabría como describirla y solo colgué el teléfono... era como una pesa en el pecho... y los dientes se me apretaron.
- ¡Querida llegué!
- ¿Vlad, que pasó con Schnidder?
- logramos hablar, me invitó para la noche de mañana a un bar del pueblo...
- ¿por qué es tan fácil?... acá hay algo extraño Vlad... quizás te estén tendiendo una trampa porque sospechan de ti...
- Helena, no soy un primerizo, pensé en eso antes que tu... por lo tanto no iras conmigo. Hay que dar el informe a Kruspe en un par de horas... a ti algo te pasa... ¿todo bien?
Lo miré a los ojos y vi un brillo inusualmente familiar, sereno y le dije:
- no pasa nada, los chicos iban a un antro nuevo
- ojalá lo pasen bien. Y encendió un cigarrillo mientras iniciaba el informe escrito
Me sentí rara, no confundida, pues mis sentimientos por Nathan están claros, pero esa mirada, jamás la vi... en mi vida ese es otro Vlad... quizás no debo guiarme por las primeras impresiones.
Al día siguiente, según la orden de Kruspe Vlad debía registrar la conversación con Schnidder, entonces usaría una cámara oculta en un collar tribal y yo estaría en el hotel decodificando la señal y enviándola a Berlín
- ¡Guten morguen! veo que han pasado una buena noche...
- Así es - añadió Vlad - hemos venido en buena época al parecer...
- Si, estamos prontos a la llegada de visitantes de todos lados, Hannover tiene una buena primavera.
Yo mire a Vlad de reojo y el Sr Schnidder me sonrió
seguimos caminando hasta el comedor y vimos una fotografía en el bar de la familia Schnidder completa,
el Sr y la Sra Schnidder y un chico de unos 24 años, me llamó la atención pero no emití comentario alguno, decidí esperar a lo que dijera Vlad.
- Hoy debemos recorrer el lugar de esquina a esquina, así que no te separes de mi lado, ¿entendido?
Asentí, mal que mal por muy lacra que fuese Vlad Bathory era mi compañero y el deber esta en mi corazón...
El semblante de Vlad hoy era otro completamente diferente... ya no era el idiota lascivo que conocí en la plaza de Saint Lenore, denotaba seriedad y una frialdad en sus ojos que me perturbaba...
Fuimos a recorrer después del desayuno las cavas y la piscina, todo aparentemente normal. Podíamos andar por allí sin problemas y de pronto Vlad descubrió cerca de las viñas unos silos tapiados y cubiertos por géneros oscuros...
- ¡Que porquería!... según Kruspe deberíamos descubrir algo a estas alturas...
- y lo hacemos preciosa... dijo Vlad acercándose entre las lonas
De pronto aparece de nuevo el Sr Schnidder en un carrito de mini golf y se acerca a Vlad con una sonrisa en su rostro porcino.
- ¡Mein lieber Herr Klinsmann! ¿que hacen por estos lados, vamos a iniciar la cata, quieren acompañarme?
- ¡Natürlich herr! - Añadí mirando a Vlad
- desde luego dijo Vlad sentándose junto al Sr Schnidder dejándome atrás
Efectivamente empezaron a charlar en un alemán muy fluido dejándome exenta de toda acotación... (¡odio sentirme ignorante!) después fuimos a la cata de vinos allí se sentaron solos en una mesa y yo quede entre un somalí y un croata borracho... después de un rato prudente decidí volver a la habitación y ya comenzaba a caer la noche, fresca y plateada la luna de Hannover es melancólica pero con el fulgor que solo los poetas románticos supieron apreciar... y sonó mi teléfono .. era Nathan. En Hannover eran las 7.30 Pm y en Stygmata eran las 10.30 me contaba que saldrían con Nienor y los amigos de Edward a un antro nuevo...
yo sentí una sensación rara en mi interior... no sabría como describirla y solo colgué el teléfono... era como una pesa en el pecho... y los dientes se me apretaron.
- ¡Querida llegué!
- ¿Vlad, que pasó con Schnidder?
- logramos hablar, me invitó para la noche de mañana a un bar del pueblo...
- ¿por qué es tan fácil?... acá hay algo extraño Vlad... quizás te estén tendiendo una trampa porque sospechan de ti...
- Helena, no soy un primerizo, pensé en eso antes que tu... por lo tanto no iras conmigo. Hay que dar el informe a Kruspe en un par de horas... a ti algo te pasa... ¿todo bien?
Lo miré a los ojos y vi un brillo inusualmente familiar, sereno y le dije:
- no pasa nada, los chicos iban a un antro nuevo
- ojalá lo pasen bien. Y encendió un cigarrillo mientras iniciaba el informe escrito
Me sentí rara, no confundida, pues mis sentimientos por Nathan están claros, pero esa mirada, jamás la vi... en mi vida ese es otro Vlad... quizás no debo guiarme por las primeras impresiones.
Al día siguiente, según la orden de Kruspe Vlad debía registrar la conversación con Schnidder, entonces usaría una cámara oculta en un collar tribal y yo estaría en el hotel decodificando la señal y enviándola a Berlín
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