martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 6.- Lobo con piel de oveja

bajamos a desayunar, y nos aborda el señor Schnidder y toma a Vlad por el hombro

- ¡Guten morguen! veo que han pasado una buena noche...

- Así es - añadió Vlad - hemos venido en buena época al parecer...

- Si, estamos prontos a la llegada de visitantes de todos lados, Hannover tiene una buena primavera.

 Yo mire a Vlad de reojo y el Sr Schnidder me sonrió

  seguimos caminando hasta el comedor y vimos una fotografía en el bar de la familia Schnidder completa,
el Sr y la Sra Schnidder y un chico de unos 24 años, me llamó la atención pero no emití comentario alguno, decidí esperar a lo que dijera Vlad.

 - Hoy debemos recorrer el lugar de esquina a esquina, así que no te separes de mi lado, ¿entendido?

  Asentí, mal que mal por muy lacra que fuese Vlad Bathory era mi compañero y el deber esta en mi corazón...

  El semblante de Vlad hoy era otro completamente diferente... ya no era el idiota lascivo que conocí en la plaza de Saint Lenore, denotaba seriedad y una frialdad en sus ojos que me perturbaba...

 Fuimos a recorrer después del desayuno las cavas y la piscina, todo aparentemente normal. Podíamos andar por allí sin problemas y de pronto Vlad descubrió cerca de las viñas unos silos tapiados y cubiertos por géneros oscuros...

- ¡Que porquería!... según Kruspe deberíamos descubrir algo a estas alturas...

- y lo hacemos preciosa... dijo Vlad acercándose entre las lonas

 De pronto aparece de nuevo el Sr Schnidder en un carrito de mini golf y se acerca a Vlad con una sonrisa en su rostro porcino.

- ¡Mein lieber Herr Klinsmann! ¿que hacen por estos lados, vamos a iniciar la cata, quieren acompañarme?

- ¡Natürlich herr! - Añadí mirando a Vlad

- desde luego dijo Vlad sentándose junto al Sr Schnidder dejándome atrás

 Efectivamente empezaron a charlar en un alemán muy fluido dejándome exenta de toda acotación... (¡odio sentirme ignorante!) después fuimos a la cata de vinos allí se sentaron solos en una mesa y yo quede entre un somalí y un croata borracho... después de un rato prudente decidí volver a la habitación y ya comenzaba a caer la noche, fresca y plateada la luna de Hannover es melancólica pero con el fulgor que solo los poetas románticos supieron apreciar... y sonó mi teléfono .. era Nathan. En Hannover eran las 7.30 Pm y en Stygmata eran las 10.30  me contaba que saldrían con Nienor y los amigos de Edward a un antro nuevo...
yo sentí una sensación rara en mi interior... no sabría como describirla y solo colgué el teléfono... era como una pesa en el pecho... y los dientes se me apretaron.

 - ¡Querida llegué!

- ¿Vlad, que pasó con Schnidder?

- logramos hablar, me invitó para la noche de mañana a un bar del pueblo...

- ¿por qué es tan fácil?... acá hay algo extraño Vlad... quizás te estén tendiendo una trampa porque sospechan de ti...

- Helena, no soy un primerizo, pensé en eso antes que tu... por lo tanto no iras conmigo. Hay que dar el informe a Kruspe en un par de horas... a ti algo te pasa... ¿todo bien?

Lo miré a los ojos y vi un brillo inusualmente familiar, sereno y le dije:

- no pasa nada, los chicos iban a un antro nuevo

- ojalá lo pasen bien. Y encendió un cigarrillo mientras iniciaba el informe escrito

 Me sentí rara, no confundida, pues mis sentimientos por Nathan están claros, pero esa mirada, jamás la vi... en mi vida ese es otro Vlad... quizás no debo guiarme por las primeras impresiones.

 Al día siguiente, según la orden de Kruspe Vlad debía registrar la conversación con Schnidder, entonces usaría una cámara oculta en un collar tribal y yo estaría en el hotel decodificando la señal y enviándola a Berlín



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